Conocer y amar a Dios

Conocer y amar a Dios
Sunrise Devotional

El discurso ha terminado. Ya todo ha sido dicho. Honra a Dios y cumple sus mandamientos, porque eso es el todo del hombre. (Eclesiastés 12:13 DHH)

Es una maravilla leer el libro del Eclesiastés cuando las grandes preguntas me asaltan y me superan: ¿Cuál es el sentido de la vida, qué quiere Dios de mí, cómo debo reaccionar ante tal o cual situación? El autor de aquel libro se hace preguntas como las mías: ¿Cuál es el sentido de la vida? Si todos acabamos muriendo, ¿qué sentido tiene? ¿Qué cosas son realmente importantes y cuáles no? El estilo es bello, aunque en general con un dejo de pesimismo. Por ejemplo, la famosa frase «Vanidad de vanidades, todo es vanidad» se traduce también como «Nada tiene sentido, ¡ningún sentido en absoluto!»

Sin embargo, en los últimos versículos, el libro cobra un tono más positivo: «El discurso ha terminado. Ya todo ha sido dicho. Honra a Dios y cumple sus mandamientos, porque eso es el todo del hombre. Dios habrá de pedirnos cuentas de todos nuestros actos, sean buenos o malos, y aunque los hayamos hecho en secreto».

¿Cómo se hace para «amar a Dios», en el sentido de honrarlo y obedecerle? He llegado a la conclusión de que parte de la razón por la que Dios, desde la época de Jesús, no nos dio una lista de reglas para cumplir es que lo que en verdad desea de nosotros es nuestro corazón, nuestro tiempo y nuestros esfuerzos para amarlo, llegar a conocerlo y modelar nuestra vida en torno a lo que sabemos de Él a través de la vida y las palabras de Jesús.

Por muy complicado que parezca el mundo, por muy difícil que sea tomar decisiones y por mucho que yo anhele saber cómo sortearlo todo, las cosas se tornan más fáciles y claras cuando mi deseo más profundo es conocer y amar a Dios. Cada vez que doy prioridad a eso, las cosas me resultan más claras y sencillas.

Nos has creado para Ti, Señor; y nuestra alma está inquieta hasta que descanse en Ti. - San Agustín de Hipona

‍ ‍

[1] Conéctate La conclusión

Next
Next

Vida plena