Creciendo en imitación de Cristo

Creciendo en imitación de Cristo
Sunrise Devotionals

Nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en Su misma imagen. (2 Corintios 3:18 RVR1995)

La raíz griega de la palabra transformados, traducida aquí, indica un cambio interior, no exterior. Al emplear esa palabra Pablo se refiere a una metamorfosis profunda y fundamental de la naturaleza íntima de los cristianos.

Supone una variación de nuestra personalidad, una renovación de nuestros circuitos internos. Un cambio a ese nivel fundamental encauza nuestros pensamientos, sentimientos y acciones de tal modo que concuerden con la naturaleza de Dios. Nuestros actos externos emanan de las realidades internas de nuestra personalidad.

Transformarnos y conformarnos a la imagen de Cristo es posible gracias a la salvación, que nos libera del dominio que el pecado ejerce en nuestra vida y nos permite pensar y actuar —tanto consciente como inconscientemente, de manera más acorde con los principios divinos. Eso no quiere decir que no pecamos; más bien posibilita que vayamos creciendo en imitación de Cristo. Así podremos desligarnos de la esclavitud al pecado a la que estábamos sujetos anteriormente.

Aunque las conductas pecaminosas perduran dentro de nosotros, el pecado ya no tiene el mismo influjo sobre nosotros. A veces caemos, porque somos humanos, pero en lo más profundo de nuestro ser deseamos hacer lo correcto. El pecado no se enseñorea ya de nosotros; más bien deseamos acercarnos a Dios, lo cual conseguimos al alejarnos del pecado. Acercarse a Dios es alejarse del pecado. [1]

La transformación espiritual hacia la semejanza de Cristo no va a suceder a menos que actuemos… Lo que nos transforma es la voluntad de obedecer a Jesucristo. - Dallas Willard

[1] Áncora Personalidad y racionalidad

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