La casa de todos

La casa de todos
Sunrise Devotional

Tomó, pues, Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. (Génesis 2:15)

La Biblia nos enseña que, habiendo creado los cielos y la tierra, «Dios miró todo lo que había hecho y consideró que era muy bueno.» Seguidamente encomendó a los seres humanos la tarea de velar por Su creación y administrar sus recursos, no en calidad de dueños, sino de encargados.

Ahora bien, estoy seguro de que cuando Dios mira hoy Su creación se siente mucho menos complacido que en el principio de los tiempos. Muchas partes del planeta conservan su belleza prístina y funcionan tal como Él dispuso. No obstante, contrastan con otras que sufren un espantoso deterioro. Las fuerzas naturales han incidido en ello, pero los seres humanos también somos responsables del daño. Muchos de los ecosistemas del mundo se han alterado, especies animales y vegetales se extinguen y los recursos se agotan rápidamente. En buena medida los seres humanos somos culpables de ello por no haber llevado a cabo bien nuestra misión de cuidar y guardar lo que se nos encomendó.

Compartimos la responsabilidad y asimismo sufrimos las consecuencias. La contaminación del aire y del agua ha mermado la calidad de vida de millones de personas. el mal uso de los recursos hídricos y de la tierra redunda en crónicas escaseces de alimentos, el desplazamiento de millones de personas.

Hay que reconocer que no todo el efecto del hombre sobre el ambiente es perjudicial. Existen además discrepancias en cuanto al alcance real de los trastornos ambientales y los medios más eficaces para resolverlos. Así y todo, el planeta, que es la casa de todos, corre peligro, y es tarea de cada uno de nosotros hacer lo posible por salvarlo. Trabajando juntos, y con la ayuda de Dios, podemos mejorar las cosas y lograr importantes avances. [1]

El cuidado del medio ambiente es un mandato bíblico, una tarea que Dios nos ha encargado. Es preciso que volvamos al corazón de Dios. Debemos asumir la tarea de «cuidar el huerto». - Tri Robinson

[1] Conéctate Nuestro mundo

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