El Señor es grande, digno de alabanza, es insondable Su grandeza. (Salmos 145:3)
Dios es infinito; nosotros, en cambio, somos seres finitos. Él, por lo tanto, es infinitamente mayor que nosotros. Somos incapaces de comprender la grandeza de Dios, ya que es imposible alcanzar un conocimiento pleno de ella. Su entendimiento es inconmensurable, y Sus caminos y pensamientos están muy por encima de los nuestros. Sus riquezas, sabiduría, conocimiento y juicios son insondables e inescrutables; todos ellos escapan nuestro pleno entendimiento.
Cuando Job habló de las proezas divinas durante la creación del mundo, dijo que aquellos actos eran apenas un leve susurro de Su poder, nada más que los bordes o contornos de Sus obras. “¡Estas cosas no son más que los bordes del camino, apenas el leve susurro que oímos de Él! Pero el trueno de Su poder, ¿quién podrá comprenderlo?” (Job 26:14)
Dada nuestra finitud, jamás podremos comprender a cabalidad todos los caminos de Dios o Su magnificencia. Tampoco llegaremos a saber nunca todo lo que sabe Dios. Eso nos ayuda a entender que solo Dios es Dios. Siempre será infinitamente mayor que nosotros, y por ser parte de Su creación le debemos culto y adoración. [1]
Grande eres, Señor, y muy digno de alabanza1; grande tu poder, y tu sabiduría no tiene medida2. ¿Y pretende alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación… Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti… - Agustín de Hipona
[1] Áncora Dios es digno de honra