Sentarse a Sus pies
Hallé Tus palabras, y yo las comí. Tu Palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón. (Jeremías 15:16)
Cuando uno está espiritualmente débil, con frecuencia es porque no se ha dado un festín de la Palabra, no se ha llenado y fortalecido con la buena, saludable, nutritiva, alentadora y alimenticia verdad de la Palabra de Dios. No puedes ocuparte tanto en otras cosas que descuides tu inspiración, el alimento y sustento espiritual que necesitas y que viene de la Palabra.
Si la lees con avidez, buscando sinceramente al Señor, Él te hablará por medio de ella. Y cuanto más entrañablemente empieces a amarla y más la estudies y te apacientes de ella, más crecerás en espíritu y más te darás cuenta de que Dios puede hablarte clara y directamente por medio de Su Palabra escrita.
A veces el Espíritu Santo nos llama la atención sobre un pasaje o un versículo y lo aplica a nuestra situación, con lo que la Palabra cobra vida. Estamos leyendo la Palabra, y el Señor le infunde vida, nos habla personalmente, nos da soluciones para nuestros problemas y responde a nuestras oraciones.
En el momento en que Él nos ayuda a aplicarla a nuestra situación, de repente cobra vida. La Biblia deja de ser entonces meras palabras, palabras que nos entran en la cabeza; de pronto nos habla al corazón y la entendemos de verdad. Reposar en el Señor, sentarse a Sus pies, escucharlo y oír Su Palabra es muy necesario. Ya ves lo importante que es la Palabra de Dios. [1]
La Biblia reorienta mi voluntad, purifica mis emociones, ilumina mi mente y revitaliza todo mi ser. - E. Stanley Jones
[1] Conéctate Alimento para el alma