Nunca me he apartado de sus mandamientos; sus palabras me son más preciadas que la comida. (Job 23:12 RVC)
Incluir en nuestro programa cotidiano un espacio para leer la Biblia nos da la oportunidad de conectarnos a diario con Dios. Nos predispone a abrirnos y dejar que Él nos hable a través de lo que leemos, nos instruya, nos guíe y nos ayude a sortear los problemas y dificultades de la vida. La lectura habitual de la revelación divina nos recuerda el código moral por el que debemos regirnos y nos proporciona orientación cuando tenemos que tomar decisiones.
La Biblia nos transmite las enseñanzas de Jesús, nos presenta Su ejemplo de amor y nos conduce a una relación con el Padre, hecha posible por el sacrificio del Hijo. Cuando permanecemos en Su Palabra, tomamos cada vez mayor conciencia del valor que Él otorga a cada individuo y del amor y la compasión que tiene por cada ser humano.
Al absorber profundamente en nuestro corazón, con regularidad, el agua de Su Palabra, poco a poco nos vamos renovando, transformando y pareciendo más a Él. La gracia para vivir en sintonía con Su voluntad la adquirimos aplicando lo que leemos, los textos en los que meditamos. Lámpara es a nuestros pies Su Palabra y lumbrera a nuestro camino.
Hazte tiempo para comulgar profundamente con Dios por medio de Su Palabra. Te cambiará la vida. [1]
Cuando vemos a un hombre meditando en las palabras de Dios, amigos míos, ese hombre está lleno de valentía y tiene éxito. - Dwight L. Moody
[1] Áncora Lectura asimilativa de la Biblia