Todo lo que vale cuesta

Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Y todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. (1 Juan 4:7 RVA-2015)

Pide al Señor que te enseñe a amar. Aprender a amar es un arte, no una cualidad innata. Es algo sobrenatural. Es celestial. Eso significa que si quieres que se haga realidad en ti tendrás que dedicar algo de tiempo, reflexión y oración al asunto. No mejorarás automáticamente en ese sentido.

Busca tiempo para pasarlo con Jesús, para alabarlo y amarlo, para recordar lo maravilloso, incondicional y perdonador que es Su amor y pedirle que se manifieste más en tu vida. Que se nos conozca siempre por nuestro amor. Creo que es algo que todos queremos que se diga de nosotros: que somos amorosos, que les facilitamos a los demás el portarse bien.

El Señor quiere bendecirte con el amor y la camaradería que necesitas para sentirte realizado y feliz. Quiere valerse de ti como vasija de Su amor. Dar a otros a través de ti. Quiere que te esfuerces a fin de que ames más de lo que creías que eras capaz. Todo lo que vale cuesta; y con los lazos, dones y sacrificios de amor es igual.

Cuando te parezca que te falta amor, recuerda que Él te puede dar más y que nunca se le agota. El amor es un milagro. Pide al Señor un milagro, que te infunda más de Su naturaleza, y no te fallará. Te llenará el corazón hasta rebosar. ¡Él siempre te dará más! [1]

Pero el tipo de amor que Dios creó y demostró es un amor que tiene un alto precio, porque implica sacrificio y presencia. Es un amor que se expresa más a través de gestos que de palabras. - Bob Goff

[1] Áncora Amor en aumento

Next
Next

Ahí no termina la historia