Tú estás a mi lado

Al SEÑOR he puesto siempre delante de mí; porque está a mi mano derecha no seré movido. (Salmos 16:8 RVA-2015)

Venimos al mundo a pasar dificultades. No podemos pretender que nuestra estancia en la Tierra sea toda blanda y apacible. Además, la Biblia nos lo garantiza. Lo bueno es que también nos promete que no estamos solos, que tenemos compañía. «Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque Tú estás a mi lado». «Sé que el Señor siempre está conmigo».

A Dios le encanta que platiquemos con Él como lo haríamos con un amigo íntimo. Promete brindarnos Su apoyo si nos acercamos a Él: «Cuando oren, los escucharé. Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme».

Quiere que le contemos nuestras cuitas y le entreguemos nuestras preocupaciones, para poder infundirnos esperanza y paz y llenarnos de energías. Claro que Él no solamente está interesado en nuestras luchas internas; quiere que le hablemos de todo lo imaginable, desde nuestros triunfos más pequeños hasta nuestros grandes temores, pasando por todo lo que hay entremedio.

Una vez que Jesús entra en nuestra vida, Su presencia jamás nos abandona. A veces la percibimos, a veces no. Sin embargo, como el rey David de antaño, podemos afirmar confiadamente: «La persona íntegra enfrenta muchas dificultades, pero el Señor llega al rescate en cada ocasión». Si bien David tuvo sus momentos de apuro en que se sintió superado, sabía que a la larga Dios nunca lo abandonaría a su suerte. La misma certeza podemos tener nosotros.

¡Pase lo que pase, no estás solo! [1]

Recordad que nunca estáis solos. Cristo está con vosotros en el camino diario de vuestra vida. - San Juan Pablo II

 

[1] Áncora No estás solo

Previous
Previous

Estaciones de reabastecimiento de nuestro espíritu

Next
Next

Sin embargo, encierran una belleza latente