Cambiar mi forma de pensar
Cuida tu corazón más que otra cosa, porque él es la fuente de la vida. (Proverbios 4:23 RVC)
Al investigar el tema del diálogo interno negativo, enseguida se hizo patente que esa mala costumbre empaña nuestros éxitos, sofoca grandes ideas en su etapa de gestación e influye en nuestras reacciones y en nuestra perspectiva de diversas situaciones en las que nos vemos envueltos.
Me decidí a cambiar mi forma de pensar y tomar mayor conciencia de los mensajes que me pasan por la cabeza. A continuación, algunas de las estrategias que estoy aprendiendo y tratando de poner en práctica:
- Cuando aparezca un mensaje negativo, cámbialo por uno positivo. «Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: Regocijaos.». (Filipenses 4:4)
- Cuando te enfrentes a un obstáculo o a malas noticias, pídele a Dios una solución e imagínate todo el bien que Él puede hacer que surja hasta de una situación complicada. «Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» (Romanos 8:28)
- Cuando todo aparentemente ande mal, recuerda que en toda situación siempre hay un rayito de esperanza, y una luz al final de cada túnel. «Aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, el Señor será mi luz». (Miqueas 7:8)
Cuando la situación te rebase, ocupa tu mente pensando en la bondad y el amor que Dios abriga por ti. «Porque Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza»[. (Jeremías 29:11)
Permite que todos descubran y vivan el secreto de la felicidad: vivir momento a momento y darte gracias por todo lo que, en tu bondad, nos envías día tras día. - Santa Gianna Beretta Molla
[1] Áncora ¿Monólogo interior o diálogo con Dios?