Irrigar diariamente nuestra alma
El Señor, te guiaré siempre, y en tiempos de sequía satisfaré tu sed; infundiré nuevas fuerzas a tus huesos, y serás como un huerto bien regado, como un manantial cuyas aguas nunca faltarán. (Isaías 58:11 RVC)
En los últimos años hemos tenido un clima muy seco intercalado con fuertes tormentas. La sequía tornó el suelo arcilloso en rocas, de modo que cuando las lluvias arreciaban con furia, se producían inundaciones. El desequilibrio de la naturaleza provocó incendios forestales, dejó contaminada el agua e incluso cobró vidas cuando la gente descendía a zonas bajas y era arrasada por aluviones. Ahora, después de algunos años, la naturaleza ha restablecido su equilibrio con lluvias regulares durante toda la primavera.
Esto último me llevó a reflexionar sobre los tiempos de aridez espiritual que he vivido. En las épocas de desequilibrio no dedicaba suficiente tiempo a Dios con regularidad, lo que derivó en sequedad espiritual. Luego pasaba días enteros escondida en oración y sumergiéndome en Su Palabra, y aunque salía de esos tiempos un tanto fortalecida, en realidad no tenía el mismo efecto que los ratos cotidianos de renovación espiritual.
Un tiempo para irrigar diariamente nuestra alma es a lo que debemos aspirar para lograr una boyante vida espiritual. Cuando llevamos una vida cotidiana equilibrada y dedicamos periódicamente tiempo a la oración, a la lectura de la Biblia y textos devocionales, se amplía nuestra capacidad de absorber con profundidad la Palabra y la posibilidad de que esta nos transforme. Resultamos mejor preparados para resistir en tiempos de prueba y echamos profundas raíces de fe que nos ayudan a confiar en que Dios nos ayudará a atravesar cualquier tormenta que se nos presente. [1]
Necesito una dosis de Su agua viva todos los días. Prosperaré mucho más cuando esté en Su palabra todos los días. Mi alma se sentirá satisfecha cuando corra hacia Él en todo momento, y no solo en mis momentos de crisis, de derrumbe, de «¿cómo he llegado hasta aquí?». - Lisa Preuett
[1] Conécate Lluvias que refrescan