Cuando aprendemos a acudir a Él
Por eso, los que sufren según la voluntad de Dios, que encomienden su vida al fiel Creador haciendo el bien. (1 Pedro 4:19 RVA-2015)
Apreciamos la luz porque hemos conocido la oscuridad. Estimamos mucho más la esperanza después de haber vivido el desaliento. Los buenos momentos nos reportan mucho más gozo cuando hemos pasado por épocas sombrías. Valoramos la salud porque hemos sufrido enfermedades, y somos conscientes de la importancia de ser amados porque sabemos lo que es sentirnos solos.
No creo que nadie del sufrimiento, las dificultades, las enfermedades, el dolor y las asperezas de la vida. Sin embargo, Pablo dice en la Biblia que con gusto presume de sus flaquezas para sentir dentro de él la fuerza de Cristo. Cuando aprendemos a acudir a Él en toda circunstancia que se nos presente, Él nos da fuerzas para aguantar y para extraer de las experiencias todo el bien que Él ha prometido. [1]
Piensa en tus peores momentos, en tus penas, tus desgracias y tus tristezas; luego date cuenta de que estás aquí, de lo contrario no podrías recordarlas. Sobreviviste al peor día de tu vida. Superaste el trauma, aguantaste la prueba, resististe la tentación, sobreviviste a esa relación nociva, y estás en franca recuperación. Recuerda lo malo… y luego mira dónde estás. Cuando evocamos lo difícil que solía ser nuestra vida y tomamos conciencia de lo lejos que hemos llegado, se crea un claro contraste en nuestra mente. Ese contraste constituye tierra fértil para la gratitud. - Peter Gomes (1942–2011)
[1] Conéctate El paso por la prueba