Dios estuvo con nosotros

Porque yo, el SEÑOR, soy tu Dios que te toma fuertemente de tu mano derecha y te dice: ‘No temas; yo te ayudo’. (Isaías 41:13 RVA-2015)

Tal vez seas de los que disfrutan caminando de madrugada, como Jesús, que «levantándose muy de mañana […], se fue a un lugar desierto, y allí oraba». O tal vez prefieres caminar tranquilamente al atardecer. Tal vez tus caminatas cumplen un propósito determinado, son parte de tu recorrido para llegar a tu lugar de trabajo, al colegio o a la tienda donde haces las compras. En todo caso, siempre que caminas, donde sea que lo hagas, continúas una larga tradición:

- Por orden divina, Abraham emprendió una caminata.
- Moisés condujo a los hijos de Israel en una larga marcha hasta la Tierra Prometida.
- Josué envió espías a recorrerla.
- Los seguidores de Jesús anduvieron con Él por toda Galilea y más allá de sus fronteras.
- Pablo caminó por Dios para difundir la Buena Nueva por toda Asia Menor.

Como es lógico, no todos los versículos que hablan de caminar se refieren literalmente a dar pasos; muchos son alusivos al modo de vida. De ahí que, cuando se nos exhorta a «andar como Él anduvo», no se nos está animando a desplazarnos de cierta manera.

En nuestro recorrido por la senda de la vida hemos pasado por sitios agradables y por tramos menos placenteros. Aunque el camino no siempre haya sido fácil, una cosa es innegable: fueran o no visibles Sus pasos a nuestro lado, Dios estuvo con nosotros.
Gracias, Señor, por poder contar con Tu presencia a lo largo del camino. [1]

Ruega sin descanso para que la voluntad de Dios se cumpla cabalmente con relación a tu vida. Si haces esto, encontrarás que ese camino te conduce a la tierra de la paz y la quietud. - Tomás de Kempis (1380–1471)

 

[1] Conéctate Andar con Dios

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