Dios mismo es nuestra mayor recompensa

Dios mismo es nuestra mayor recompensa
Sunrise Devotionals

Si ustedes me aman, guardarán Mis mandamientos. (Juan 14:15)

En vez de ver las recompensas como pago por las cosas que hemos hecho para el Señor en esta vida, sería más apropiado considerarlas como un reconocimiento que hace el Señor de nuestro amor y nuestra obediencia a Su Palabra y de que vivimos como Él nos instruyó.

as recompensas que Dios decida darnos, sean las que sean, en esta vida o en la próxima, no se ganan ni se merecen solo por nuestras obras, como tampoco nos ganamos el amor de Dios ni la salvación que ofrece. La mayor recompensa es la bendición de tener una relación con nuestro Creador, el Dios de amor que nos ha salvado por medio del sacrificio de Su hijo; y ahora mismo, en esta vida, tenemos esa bendición.

Para los creyentes, la mayor recompensa es que el Señor está presente en nuestra vida. La vida de nosotros los cristianos debe estar centrada en Dios, en vivir de manera que lo glorifique. Las recompensas que recibimos por vivir de esa manera se darán como un reconocimiento exterior del amor y obediencia a Dios que manifestamos por medio de la vida que llevamos.

Nuestro amor por el Señor, la manera en que lo seguimos y le servimos, y nuestros actos para Su gloria, son factores que se toman en cuenta para las recompensas que se recibirán en el Cielo y en cierta medida también en esta vida. Nuestra meta no son las recompensas; es amar a Dios y vivir para Él. Nos esforzamos al máximo cuando entendemos que Dios mismo es nuestra mayor recompensa.

Aunque en el Cielo habrá grados de recompensa, el gozo de cada persona será pleno y completo por la eternidad. … En realidad, sin embargo, nuestra verdadera felicidad consiste en deleitarnos en Dios y regocijarnos en el estado y reconocimiento que Él nos ha dado. - Wayne Grudem

[1] Áncora Recompensas

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