Amar es intrínseco a Su naturaleza

Amar es intrínseco a Su naturaleza
Sunrise Devotionals

Día tras día derrama el Señor sobre mí su constante amor; y por la noche entono sus cánticos y elevo oración al Dios que me da vida» (Salmo 42:8 NBV).

En mis primeras lecturas de la Biblia hubo una palabra que captó mi atención. En muchas Biblias se la traduce por misericordia, pero en otras versiones se vierte al español con términos como benignidad, amorosa bondad, amor entrañable, bondad y amor o amor y ternura. Una cálida sensación me invadía cuando leía pasajes como los que detallo a continuación:

Te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia» (Oseas 2:19).
«¡Yo te he amado, oh pueblo mío, con amor sin fin, con amorosa bondad te he atraído a mí!» (Jeremías 31:3 NBV) 

Si bien el apóstol Juan captó la esencia misma de Dios en su magnífica declaración: «Dios es amor» (1 Juan 4:8), está claro que muchos de los autores de los libros que componen la Biblia y que antecedieron a Juan por cientos y hasta miles de años, ya tenían esta noción. Quienes conocían íntimamente a Dios sabían que Él velaba por ellos con amorosa bondad.

Hay gente que piensa primordialmente en Dios en el contexto de la justicia divina aplicada en el Antiguo Testamento o que lo considera un Dios lejano, indiferente a los sufrimientos de la humanidad. Esa es una visión muy limitada que desconoce la interacción que la mayor parte del tiempo tiene Dios con la humanidad. Él siempre nos ha amado. Amar es intrínseco a Su naturaleza. Por mucho que no quisiera amar, estaría obligado a ello. Todo es posible para Él —claro que sí—, salvo actuar en contra Su propia naturaleza. Por eso nos sigue colmando de amor y de bondades, ¡lo cual yo personalmente celebro de todo corazón! [1]

Saber que Dios lo sabe todo acerca de mí y todavía me ama es, en verdad, mi mayor consuelo. - R.C. Sproul

[1] Conéctate Amorosa bondad

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Dios mismo es nuestra mayor recompensa