Disfrutaremos más el viaje de la vida
Echa tu carga sobre el SEÑOR, y él te sostendrá. Jamás dejará caído al justo. (Salmos 55:22 RVA-2015)
Para mí es muy eficaz repasar las promesas divinas que me recuerdan el amor incondicional que Dios me tiene. Él se interesa por mí. Desea ayudarme. Ha prometido velar por mí. Sabemos que no hay mejor situación en la que podemos estar que cuando nos colocamos —nosotros y a nuestros seres queridos— en manos de Dios. Aquí tienes algunos consejos prácticos.
- Escribe tus preocupaciones y ansiedades. Anota tus preocupaciones y entrégaselas a Jesús. Esa puede ser también una lista de tus peticiones de oración y de asuntos para planificar.
- Habla con alguien: tu cónyuge, un amigo, consejero o mentor. Puede ser provechoso explicarle a alguien tu situación y pedir asesoramiento.
- Cuidado con el «dios de las opciones». Ese término representa la desconcertante cantidad de opciones que tenemos disponibles hoy en día. Demasiada información puede conducir a una parálisis en cuanto a la toma de decisiones, sin mencionar el tiempo que se pierde.
- Da un paso a la vez. Si tienes varios asuntos pendientes de resolver, no trates de atacarlos todos a la vez. Elige uno en el cual concentrar tus pensamientos y oraciones hasta dar con la solución.
- Decide. Actúa. Confía. Repite. Una vez que hayas decidido algo después de haber orado, no sigas investigando para establecer comparaciones o cuestionar tu decisión. Confía en que la determinación que has tomado es satisfactoria.
Si podemos mantener una perspectiva más celestial disfrutaremos más el viaje de la vida. Admito que las complicaciones que enfrentamos en la vida no son fáciles. Sin embargo, Jesús es nuestra fuente de paz. Su nombre es una «torre fortificada» a la que podemos correr y ponernos a salvo. [1]
Una mente llena de Dios está libre de ansiedad. ¿Te sientes perturbado, inquieto, insomne? ¡Entonces piensa más en Dios! - Max Lucado
[1] Conéctate ¿Presa de la inquietud?