De palabra - De hecho
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él. (Colosenses 3:17)
De palabra: La alabanza es importantísima. Es la voz de la fe. Me parece que a veces no nos damos cuenta del poder de la alabanza y de lo eficaz que es para introducir el Espíritu del Señor en nuestra vida, facultarnos para resistir los ataques del Enemigo y ayudarnos a ser más optimistas, alegres y alentadores con los que nos rodean.
La alabanza es poderosa. El Señor desea nuestra alabanza. Esforcémonos por alabar más y por sustituir los pensamientos negativos con pensamientos positivos, de gratitud y de alabanza. Procuremos también lo más posible glorificar al Señor cuando hablamos y en nuestros intercambios con los demás, alabándolo y reconociendo Sus bendiciones en vez de quejarnos, deprimirnos o reaccionar de forma negativa.
De hecho: Los dos mayores mandamientos son amar al Señor con todo nuestro corazón, nuestra alma, nuestra mente y nuestras fuerzas, y amar al prójimo como a nosotros mismos. El amor es la savia del cristianismo. El amor es el cimiento, la piedra angular. Los cristianos deberíamos ser conocidos por nuestro amor.
Dediquemos tiempo a los demás, prestémosles oído y abrámosles nuestro corazón y nuestra vida. Seamos prestos para perdonar y olvidar. Hagamos lo posible por ser hospitalarios y compartir nuestras posesiones materiales con quienes padecen necesidad. Sobrellevemos los unos las cargas de los otros, y cumplamos así la ley de Cristo. [1]
Escuchamos, meditamos, custodiamos, protegemos; anunciamos, celebramos la Palabra. Entonces nuestra vida será una vida hermosa. - Giuseppe Celli
[1] Áncora Amar a Dios de palabra y de hecho