El Maestro lutier
Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2 Pedro 3:18 RVA-2015)
Se le conoce como el más humano de los instrumentos, pues tiene la noble misión de expresar nuestras emociones más profundas. Canta en su íntima resonancia para llegar el alma. Con frecuencia, en la parte más conmovedora de una película, se oirá un violín o un violonchelo para realzar la emoción del momento.
En las alturas de los Alpes italianos hay un bosque llamado Il Bosco Che Suona (El bosque que suena). De ahí proceden algunos de los mejores violines. Los árboles deben soportar la rigurosidad del clima. Lorenzo Pellegrini es un guardabosque, nos cuenta con pasión cómo debe crecer un árbol para que de él salga un violín: ¡Lentamente, muy lentamente! En lo alto de estas montañas crecen con tal lentitud que a veces dejan de crecer por completo. Simplemente acumulan fuerza. Aquí arriba hay árboles que tienen mil años de antigüedad. Además, es preciso que haya poca agua. El núcleo del árbol debe permanecer seco. De ahí se extrae la mejor madera: ¡Sólida y de enorme resonancia!
La próxima vez que escuchen el sonido evocador de un violín, recuerden todo lo que conllevó hacerlo. De igual manera, puede que tú seas una obra en ciernes y lo que estés atravesando en la actualidad no sea otra cosa que preparación para ese momento mágico cuando se abra el telón y el Maestro ponga el arco sobre tus cuerdas para que cuentes tu historia.
Debemos recordar esto cuando pasemos por épocas de aridez. Puede que el Maestro fabricante o lutier nos esté preparando para convertirnos en un instrumento que resonará con belleza y conmoverá al oyente con lágrimas de alegría. [1]
Nada parece molesto o doloroso cuando trabajas para un Maestro que paga bien; quien recompensa incluso una taza de agua fría dada por amor a Él. - Santo Domingo Savio
[1] Conéctate El bosque que suena