Él nos acompaña
No privará del bien a los que andan en integridad. (Salmos 84:11 RVA-2015)
Me gusta traer a la memoria las ocasiones especiales en que recibí respuesta del Señor a mis oraciones. Además de evocar respuestas destacadas e inmediatas a la oración, he comprendido que las respuestas más significativas a mis oraciones se produjeron con el paso del tiempo. No fue cuestión de aguardar una respuesta sino también de aprender a lidiar con el problema y esperar de manera victoriosa.
Ese podría ser un motivo por el que el Señor no responde nuestras oraciones de manera inmediata y en el plazo que nos gustaría. Nuestra vida requiere de luchas a largo plazo, porque nos fortalecen. Recuerdo pedirle al Señor una y otra vez durante años que me ayudara a corregir una situación o problema, le pedía cortésmente que interviniera.
Resulta maravilloso ver que el Señor resuelve esos asuntos importantes, pero la respuesta puede tomar mucho tiempo, incluso años o décadas. Yo creo que sobrellevar las dificultades o aflicciones y mantener una buena actitud a pesar de los problemas es parte de Su enseñanza. A Él le interesa el desarrollo personal y la fuerza interior.
A veces eso simplemente implica sobrellevar las dificultades durante largos periodos de tiempo. Él nos acompaña cuando pasamos por las aguas o las llamas de la dificultad, como dice la Biblia. Y al final los problemas no nos superan, sino que aprendemos a ser más como Él: tolerantes, compasivos y mucho más. [1]
El sufrimiento es una escuela en la que sus estudiantes aprenden lecciones sobre ellos mismos, sobre Dios y sobre la vida que no habrían aprendido de otra manera. Al mirar atrás y rememorar lo aprendido, el sufriente puede asegurar a quien permitió el sufrimiento: “Eres bueno y todo lo que haces es justo”. - Timothy Keller.
[1] Áncora Aguantar bien