El plan maestro de Dios
El cuerpo humano tiene muchas partes, pero las muchas partes forman un cuerpo entero. Lo mismo sucede con el cuerpo de Cristo. … Todos ustedes en conjunto son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es parte de ese cuerpo». 1 Corintios 12:12,27 NIV)
Cada persona debe hacer su parte por el Señor y que nadie se debe llevar todo el mérito. A fin de cuentas, el Señor es el que produce cambios positivos en la vida de las personas. Nuestra única tarea es dirigirlas a Él. A lo mejor, nuestra parte fue solo ofrecer una palabra amable, sonreír, leer un pasaje u orar con ellas.
En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios». (1 Corintios 3:9) «Colaboradores al servicio de Dios». Me gusta ese término. Me anima a ver a mis compañeros cristianos de otra manera. En vez de encontrar diferencias sobres doctrinas o denominación, los veo como compañeros de trabajo.
También he decidido no desanimarme cuando no veo el resultado de mis esfuerzos, ya sea de forma inmediata o a largo plazo. Ello depende del Señor y del momento que Él elija. Al fin y al cabo, recuerden que la felicitación que buscamos del Señor es: «¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!»
Mientras tanto, disfrutemos de las bendiciones que recibimos y de los éxitos que alcanzamos, sabiendo que son parte del plan maestro de Dios. [1]
La Biblia nos dice que somos parte del cuerpo de Cristo, que si dejamos que el Espíritu actúe a través de nosotros, podemos convertirnos en las manos de Cristo en la tierra. — Cathleen Falsani
[1] Áncora Parte de algo mayor