Los ciclos de la vida
Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo. (Eclesiastés 3:1 NVI)
Esa frase encierra una enorme lección. Independientemente de cómo te sientas en determinado momento, de qué etapa de la vida estés viviendo, es probable que en algún momento se produzca un cambio, pues como bien sabemos, una temporada sucede a otra. Una de las promesas más bellas de la Biblia se nos ofrece en ese mismo capítulo: «Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo».
He aprendido lo suficiente como para saber que los designios de Dios son mucho más trascendentales que lo que yo pueda alcanzar a entender. Todos debemos aceptar los ciclos de la vida. Hay momentos para reírse y momentos para llorar; momentos para sembrar y momentos para cosechar; momentos para dar y momentos para recibir. Todo esas situaciones ocurren.
Dios, me he dado cuenta de que Él está presente tanto en las épocas de siembra como en las de cosecha. Cuando viene una temporada de aflicción, cuesta recordar que también se han vivido muchas alegrías. Cuando llegan las decepciones es fácil olvidar los momentos en que todo salió sin contratiempos.
Para Dios ninguna temporada es más bonita que otra. Él puede aprovechar cada etapa de nuestra vida para hacer que se cumpla Su propósito. A veces, cuando las cosas marchan magníficamente, me imagino que Dios me está sonriendo, y en cambio pienso que una dificultad o un revés significan que he caído en desgracia con Él. No obstante, la experiencia me ha demostrado que no es así. [1]
Cuando soplen vientos de cambio, recuerda… a veces lo que parece muerto simplemente se está preparando para una nueva temporada. - Jane Lee Logan
[1] Conéctate Ciclos existenciales