Elogio o aprobación
Todos compareceremos ante el tribunal de Dios. […] De modo que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo. (Romanos 14:10,12 NBLA)
La Biblia habla de que todos los seres humanos serán juzgados individualmente, establece que todos los que han vivido se presentarán delante de Dios para que se les juzgue, tanto los salvos como los que no sean salvos.
Como creyentes, puesto que hemos aceptado a Jesús como nuestro Salvador, Dios nos ve como justos. Como hijos adoptados en la familia de Dios, perdonados y vistos por Dios como justos por medio del sacrificio de Jesús, no experimentaremos una separación de Dios, como es el caso de los que optaron por separarse de Dios en esta vida. En cambio, eternamente viviremos en la presencia de Dios.
Sin embargo, estaremos en el tribunal de Cristo, donde daremos cuenta de la vida que hayamos llevado y recibiremos lo que nos corresponde por lo que hemos hecho. Así pues, aunque no somos condenados, rendiremos cuentas ante el Señor. El juicio de los hijos de Dios puede verse como una evaluación de nuestra vida y el momento en que se entregan o retienen varios grados de recompensa.
Cada uno de nosotros estará delante de nuestro Salvador quien, como dice Pablo, sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones. Entonces cada uno recibirá de parte de Dios la alabanza que le corresponda. Cuando seamos juzgados, no recibiremos condenación, sino los que el Señor tenga a bien ofrecernos. [1]
Al atardecer de la vida nos examinarán en el amor. Aprende a amar a Dios como Dios quiere ser amado. - San Juan de la Cruz
[1] Áncora Recompensas