Encontrar serenidad y renovar nuestro ánimo

Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones. (Colosenses 3:15 NTV)

Jesús dormía en la barca. Las olas se encrespaban, el viento rugía, y la tormenta azotaba la pequeña embarcación. Sus discípulos estaban asustados: tenían miedo del viento y de las olas, y temían por su vida.

Se acercaron a Jesús y lo despertaron, rogándole que los salvara.
La solución estaba en Su poder. Ordenó a la mar: «Calla, enmudece», y hubo paz. El viento cesó, y sobrevino una gran calma.

Sea lo que sea que nos turbe, también nosotros podemos hallar paz si acudimos a Jesús.

El estrés, las presiones y la confusión de la vida diaria a veces nos agobian. No obstante, en cualquier momento podemos hacer una pausa y acceder a la presencia de Dios por medio de la oración, para encontrar serenidad y renovar nuestro ánimo. [1]

No te inquietes, pobre corazón convulsionado,
que la paz es señal clara de que Dios nos sonríe.
Su amor enmienda todo error, calma todo altercado.
Ama y vuelve a amar, siempre con espíritu apacible. - Edith Willis Linn Forbes (1865–1945)

 

[1] Conéctate La paz de Dios

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