Nos colma cada día de beneficios
Oh SEÑOR, tú me has examinado y conocido. Tú conoces cuando me siento y cuando me levanto; desde lejos entiendes mi pensamiento. Mi caminar y mi acostarme has considerado; todos mis caminos te son conocidos. (Salmos 139:1-3 RVA2015)
Su presencia está con nosotros, vela por nosotros en todo momento. Conoce cada uno de nuestros pensamientos, no se le escapa ninguno de nuestros deseos, y siempre responde de la manera que nos conviene más. Siempre está presente; nunca está ausente.
Con Él experimentamos el mayor amor que existe. Es el amante por antonomasia, el mejor amigo que pueda haber, el que nunca nos abandona, el que nunca nos defraudará, en cuyos amorosos brazos podemos reposar sin preocupación alguna, sin miedo al fracaso, sin condenación.
El Señor nos colma cada día de beneficios, ¡tanto que ni damos abasto!
Ahora tenemos que hacer lo posible por comunicar nuestra fe a otras personas, para que ellas también puedan participar de esas infinitas riquezas. ¡Cuantas más demos, más nos seguirá dando Él! ¡Cuanto más lo alabemos por lo que nos ha dado, más nos concederá!
Así que no dejes de dar. No dejes de amar. No dejes de alabar, ¡y seguirás asombrándote de todo lo que va a hacer el Señor! [1]
La más bella escuela de la alegría es abrir los ojos a los dones que Dios nos da. - Padre Andrea Gasparini
[1] Áncora Todos los días nos colma de beneficios