La fe es vital

Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. (1 Juan 5:4 RVA-2015)

La fe es la contraseña, la base de la fuerza, el ungimiento y la victoria. Fe para obedecer la Palabra de Dios, fe para lanzarnos a intentar métodos diferentes.

La fe es vital. Será lo que nos permitirá seguir a Dios a dondequiera que nos guíe. Lo que nos ayude a decirle que sí a Jesús; a arriesgarnos, a decir que sí a cualquiera que sea Su voluntad para cada uno de nosotros. La fe será lo que nos impulse, a perseverar cuando la situación se ponga difícil. La fe nos catapultará por encima de los obstáculos.

A veces la fe parece un poco misteriosa, pero en realidad no tiene nada de complicado. No tenemos que esforzarnos por analizar o entender la fe. Simplemente hace falta que confiemos en que tenemos una buena razón para creer que es verdadero, Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, el que honra que confiemos en Él y guía nuestra vida.

Vivimos y andamos por fe, que es nuestro título de propiedad, pero la fe también se manifiesta en actos. Es una palabra activa, porque la fe sin obras está muerta. No es preciso que sintamos que tenemos fe ni que pensemos que tenemos mucha fe. Si empezamos a hacer aquello que el Señor nos indique, nos daremos cuenta de que tenemos ese valioso tesoro. Y cuanto más empleemos nuestra fe y la alimentemos, más aumentará. [1]

La fe no se ve, pero se siente; la fe es fuerza cuando creemos que no nos queda ninguna; la fe es esperanza cuando todo parece perdido. - Catherine Pulsifer

 

[1] Áncora La fe es el punto de partida

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