La importancia de dar
De gracia recibisteis, dad de gracia. (Mateo 10:8b RVR1960)
Hace varios años una de mis vecinas era una niña tímida de 10 añitos Eva, Un día, Eva mencionó su sueño de aprender a tocar el piano. Por desgracia, sus padres no podían permitirse comprarle un piano, mucho menos pagarle las clases.
No conseguía pensar en otra cosa que mi viejo y polvoriento teclado guardado en el armario durante muchos años y en todas las clases de piano que había recibido de niña, que no había agradecido en aquel momento. Le pregunté a Eva si quería que yo le enseñara a tocar, y sus ojos se iluminaron. «¡Me encantaría!», exclamó.
Y así fue que empezó a venir a recibir clases y a practicar gratis. Compartimos momentos maravillosos juntas, durante los cuales también pude llevarle a Jesús. Los días de clase, cuando yo volvía del trabajo, ella siempre me esperaba ansiosamente en la puerta de mi casa con sus hojas de música.
Con el tiempo, nuestros caminos se separaron, pero hemos mantenido contacto a lo largo de los años. Ahora tiene su propia familia, y aunque no llegó a ser pianista profesional, toca lo suficientemente bien como para alegrar su propia vida y enseñar a sus hijos.
Y lo que es más importante, ha puesto a Jesús en el centro de su vida. Él es su ancla y su amigo, y ella transmite su fe a los demás. Esta experiencia me enseñó la importancia de dar, y que donar nuestro tiempo a veces puede tener un efecto mayor del que podemos imaginarnos. [1]
El mundo pregunta: «¿Qué posee el hombre?». Cristo pregunta: «¿Cómo utiliza lo que posee?». - Andrew Murray
[1] Conéctate Eva y su sueño del piano