La luz de Dios en ti
Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura. (Marcos 16:15 RVA-2025)
Jesús dejó bien claro que anunciar el Evangelio era uno de los motivos por los que estaba en la tierra cuando dijo: «Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado».
Jesús fue enviado a predicar el Evangelio y enseñó a Sus discípulos a hacer lo mismo: «Los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos». Con Su ejemplo enseñó a Sus discípulos a hacer lo mismo, y les dio oportunidades de predicar ellos también.
El cristianismo se extiende mediante la prédica del Evangelio. El regalo de la salvación, que Jesús nos hizo con Su muerte, se comunica mediante la testificación. Si los primeros discípulos no hubieran anunciado el Evangelio y enseñado a otros a hacer lo mismo, el Evangelio habría caído en el olvido. Dios nos ha confiado algo tan magnífico, capaz de transformar vidas eternamente, que es nuestro deber, como discípulos, comunicarlo, dar a otros la misma oportunidad.
Un aspecto de anunciar el Evangelio consiste en vivir de tal manera que la gente vea la luz de Dios en ti, por cómo te interesas por los demás, por tu alegría, tu integridad, las manifestaciones que hay en ti de Dios y Su amor, la presencia de Su Espíritu en tu interior. Tienes en ti la luz de la vida —Jesús—, y si vives tu fe, la gente se dará cuenta de que tu vida emite luz. Cuando la gente te vea y observe lo que haces, verá y sentirá el Espíritu de Dios. [1]
Si acaso buscas el camino por el cual debes ir, toma a Cristo porque él mismo es el camino. - Tomás de Aquino
[1] Áncora Predicar el Evangelio