No lo pienses demasiado
El que es magnánimo, prospera; el que sacia a otros, será saciado. (Proverbios 11:25 RVC)
La Biblia dice que los que siembran escasamente cosecharán también escasamente, pero los que siembran generosamente cosecharán generosamente. En la época del apóstol Pablo los campos se solían sembrar generosamente, con la expectativa de que no todas las semillas sembradas echarían raíces o madurarían, pero que si se sembraba bastante, habría cosecha.
Estoy aprendiendo que la bondad no es una cuestión de precisión. Cuando se trata de la amabilidad, no lo pienses demasiado. Extiende la mano, no esperes nada a cambio, cultiva el hábito de la amabilidad sin complicaciones. Echa una red bien grande. Ser amable no siempre resulta cómodo o conveniente. Uno tiene que hacerse un espacio para practicar la amabilidad. Es preciso concentrar esfuerzos para ser más pausado y prestar atención.
Mi marido siempre lleva una multiherramienta. Lo he visto utilizarla para ayudar a alguien a abrir una caja, atornillar la puerta de un armario, sacar una astilla y mil cosas más. Es muy bueno para ver esas pequeñas necesidades y atenderlas. Yo no tengo una multiherramienta —y aunque la tuviera, lo más probable es que no sería muy diestra en su uso—, pero tengo otros medios de demostrar amor, como por ejemplo escuchar a la gente o indicarles una fuente de información.
Ninguno de nosotros es incapaz de demostrar algo de bondad, aunque no sea otra cosa que mostrar respeto y dignificar a quienes nos rodean, recordando que todos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. [1]
Las palabras amables, las miradas amables, los gestos amables y los apretones de manos cordiales son fuentes de consuelo cuando los hombres en apuros libran sus batallas invisibles. - John Hall
[1] Conéctate Echa una red bien grande