La necesidad universal de amor
Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás. La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, (Filipenses 2:4-5 NVI)
El año pasado mi hija descubrió que el cáncer de mama que tenía en remisión le había vuelto a aparecer. Noche tras noche me empantanaba con pensamientos depresivos y desesperanzadores.
Fue un largo y frío invierno. Las cosas que antes me producían dicha o me reconfortaban, como el manto blanco de nieve que arropa todo en esta época, ya no me hacían nada. Empecé a odiar esa nieve y ese aire gélido. ¡Cuánto anhelaba que unos cálidos rayos de sol irrumpieran en toda esa negrura!
La verdad es que sí me llegaron unos rayitos, de manera imprevista.
Conversando con un amigo, le mencioné de pasada que mientras viajaba en un tren me había puesto a hablar con alguien y que el haber fijado la atención en otra persona me había hecho un mundo de bien. —Me parece fantástico —me comentó—. Hagamos un juego con eso. Resulta que empezamos a intercambiar por escrito relatos de personas que habíamos conocido y con las que habíamos hecho una conexión o a las que habíamos podido brindarles alguna ayuda. Además de contribuir al bien general, me ayudó a mantener la cordura durante un periodo muy espinoso de mi vida, toda vez que me obligó a buscar oportunidades y anécdotas que pudiera contarle a mi amigo.
Cómo se practica el juego:
- Se hacen pequeños actos de amor con quien sea, de preferencia con extraños, gente con la que uno se encuentra camino al colegio o al trabajo, o mientras pasea por algún lado.
- Se puede jugar en cualquier parte y en cualquier momento del día, ya sea a solas o con otro jugador.
- No hay tácticas secretas. Al contrario, lo mejor es revelar tus secretos y experiencias, aunque la idea no es hacer alarde de tus buenas obras.
El objetivo de este juego es aumentar la conciencia sobre la necesidad universal de amor y darse cuenta de que nunca se agota y, a menudo, se devuelve en el mismo momento. [1]
La mejor manera de encontrarse a uno mismo es perderse en el servicio a los demás. – Mahatma Gandhi
[1] Conéctate El juego de corazones