¿Por qué la molestan?
Ella ha hecho lo que podía. (Marcos 14:8)
El incidente al que se refiere el texto ocurrió en la casa de Simón, probablemente fue el que Jesús había sanado de lepra. Asimismo, estaba presente Lázaro, a quien Jesús había resucitado; Marta, ama de casa atareada y afanosa; y María, que le encantaba sentarse a los pies de Jesús y escuchar Sus palabras; y aquellos, a quienes Jesús llamaba apóstoles.
Jesús estaba reclinado, sentado a la mesa. María llegó calladamente, abrió el vaso, derramó el aceite sobre la cabeza de Jesús, y el perfume llenó la casa en la que se había reunido un pequeño grupo. Judas la criticó: «¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? Porque este perfume podía haberse vendido por más de 300 denarios, y el dinero dado a los pobres». Pero Jesús dijo: «Déjenla; ¿por qué la molestan? Buena obra ha hecho para Mí».
Fue un acto de generosidad: el aceite era de gran valor. […] Fue un acto público. María no tuvo vergüenza de confesar a Cristo públicamente. No fue un acto que se hizo en una esquina, sino delante de los amigos de ella y los apóstoles de Jesús. A María no le importó quién la veía. Ella amaba al Señor y abiertamente lo expresaba.
Todos pueden hacerlo. Si no has podido hacer grandes cosas, ¿has hecho pequeñas acciones bondadosas y pequeños actos de devoción para tu Maestro? Dios promete ayudarnos a hacer más tan pronto como estemos dispuestos a hacer algo. [1]
Dios confía y espera que tarde o temprano la semilla florezca. Él nos ama así: no espera a que seamos el mejor terreno, siempre nos da generosamente su palabra. - LEÓN XIV
[1] Áncora Hacer nuestro mejor esfuerzo