La sencillez puede
Toda buena dádiva y todo don perfecto proviene de lo alto y desciende del Padre de las luces. (Santiago 1:17 RVA-2015)
Como custodios de los recursos divinos —específicamente de nuestras posesiones podemos aprovecharlos en beneficio propio y de nuestros seres queridos, para vivir y disfrutar de lo que Dios nos ha encargado. El tener una actitud adecuada frente a nuestros bienes, dinero y fortuna es de vital importancia para nuestra relación con Dios.
Conviene, pues, tener bien claros los principios de propiedad, y de buena administración y la necesidad de cultivar una sana visión de nuestros recursos y bienes materiales. Así se nos hace más fácil ajustar nuestra actitud y comportamiento frente a lo que controlamos, ya sea tangible o intangible.
¿Sabes cuál es una llave para tener la actitud correcta? La sencillez, entendida como un medio de liberarse de ataduras innecesarias a las cosas de esta vida, como una ayuda para poner la mira en las cosas de arriba, no en las de la Tierra.
Jesús nos enseñó que donde está nuestro tesoro está nuestro corazón; por ende, conviene que nos autoexaminemos para determinar cuál es nuestro verdadero tesoro. Debemos tener una actitud sana frente a nuestros bienes materiales y reconocer el daño que puede causarnos una visión trastornada. La sencillez puede hacer que prestemos menos en nosotros mismos y nuestras posesiones, y a fijar más bien la atención en nuestro verdadero tesoro, nuestro amoroso Dios que nos ha dado lo más valioso que podríamos tener: Su amor y salvación. [1]
Me estoy dando cuenta de que, al fin y al cabo, son las cosas sencillas y bonitas de la vida las que realmente importan. - Laura Ingalls Wilder
[1] Conéctate La sencillez