Le hablamos y Él nos habla
Sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en Su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna. (1 Juan 5:20)
Nunca llegaremos a concebir todo lo que es Dios ni todo lo que sabe o hace. Así y todo, Él se nos ha revelado de tal manera que hemos entablado relación con Él. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. (Juan 17:3)
Dios es al mismo tiempo infinito y personal, de manera que no estamos condicionados a conocer simples datos sobre Dios: lo conocemos personalmente y sostenemos una relación personal con Él. Si bien Dios carece de toda limitación y es inmensamente mayor que todo lo que existe, es a la vez un ser personal que interactúa con nosotros individualmente y con quien podemos identificarnos como persona.
Le hablamos y Él nos habla. Comulgamos con Él, tenemos interrelación con Él, responde a nuestras oraciones y mora dentro de nosotros. Gozamos de esa relación con Dios gracias a Su regalo de salvación mediante la muerte y resurrección de Jesús, una de las razones primordiales por las que lo adoramos. [1]
Adorar significa percibir la grandeza, la belleza y la bondad de Dios, así como su presencia, que nos deja sin aliento. Es como naufragar en un océano sin orillas y sin fondo de la majestad de Dios. - Padre Raniero Cantalamessa
[1] Áncora Dios es digno de honra