No nos arrepentiremos
Y todo lo que hagan, háganlo de buen ánimo como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibirán la recompensa de la herencia. ¡A Cristo el Señor sirven! (Colosenses 3:23-24 RVA-2015)
Si aprendiéramos a ver a las personas y las situaciones como las ve Dios y actuáramos en consecuencia, el mundo sería muy diferente. Casi todo el mundo ha oído la máxima bíblica según la cual es más bienaventurado dar que recibir. La mayoría considera legítimo el principio; pero como suele decirse, del dicho al hecho hay mucho trecho.
Conviene tener presente que Dios jamás nos pedirá que hagamos algo que supera nuestras posibilidades si no contamos con Su ayuda. Él no nos pediría que manifestáramos amor desinteresado de no estar con nosotros para ayudarnos a hacerlo. Ahí es donde entra en juego la fe.
Si realmente creemos lo que nos dice, actuaremos en consecuencia, aunque se oponga a nuestro razonamiento natural o a la forma en que se conduce el mundo que nos rodea. Y al hacerlo cosecharemos las innumerables recompensas que Dios tiene reservadas a quienes aman con abnegación.
Aunque no cosechemos los beneficios enseguida o éstos no sean precisamente monetarios, no nos arrepentiremos. Tarde o temprano Dios nos devolverá con creces lo invertido. Aun los actos que identificamos como sacrificios no lo son en realidad: representan inversiones que algún día nos reportarán grandes beneficios. [1]
Nuestro sacrificio, si es hecho para honrar a Jesús, nunca es en vano. Dios honra nuestra fidelidad y Jesús nos promete una recompensa real, eterna y abundante. - Ryan McCoskey
[1] Áncora Dios pagará