No somos un mero dato estadístico
Los ojos del Señor están sobre los que le temen; de los que esperan en su gran amor. (Salmos 33:18 NVI)
Hay momentos en la vida en que nos sentimos anónimos. Es desmoralizador. Nos convertimos en un mero dato estadístico: masculino o femenino, mayor o menor de cuarenta años, soltero o casado, sano o discapacitado.
La realidad es que somos pocos los que nos sentimos Personas Muy Importantes (o VIP, por sus siglas en inglés) y menos aún los que gozamos de ese trato por parte del mundo.
Tal vez así se sintió Natanael, no sabemos por qué estaba sentado bajo una higuera. Su amigo Felipe lo encuentra y le comunica la buena noticia: han hallado al Mesías. Natanael decide ir con él a conocer a Jesús.
Mientras ellos se acercaban, Jesús dijo:—Aquí viene un verdadero hijo de Israel, un hombre totalmente íntegro.—¿Cómo es que me conoces? —le preguntó Natanael.—Pude verte debajo de la higuera antes de que Felipe te encontrara—contestó Jesús. (Juan 1:47,48)
Aun cuando nos parezca que nadie se fija en nosotros, Dios lo está haciendo. Él ha velado por nosotros a lo largo de toda nuestra vida, desde antes que naciéramos, y seguirá haciéndolo hasta el final. Job reflexionó sobre ello en medio de sus tribulaciones: «¿No ve Él mis caminos y cuenta todos mis pasos?» Dios no solo piensa en nosotros, sino que nos admira: «Dios le dará a cada uno el reconocimiento que le corresponda», y: «Dios se regocijará por ti».
Para Dios no somos desconocidos. Él nos conoce a todos por nuestro nombre. No somos un mero dato estadístico para Él, sino que nos tiene gran estima7. Tú y yo somos VIP para Él. [1]
La bondad de Dios es infinitamente más maravillosa de lo que jamás podremos comprender. — Aiden Wilson Tozer
[1] Conéctate Los VIP