No teman
El Señor dará poder a Su pueblo; el Señor bendecirá a Su pueblo con paz. (Salmo 29:11)
El estrés no es ningún caramelo. Para el estudiante que se mata repasando a último momento los contenidos de un examen importante, para el padre o la madre que hace malabares por atender las demandas del trabajo y la familia, para el que enfrenta una dolencia grave, para el profesional que lucha por estar a la vanguardia o para los que intentan mantenerse a flote a pesar de la inestabilidad económica reinante, los efectos debilitantes del estrés son bien conocidos.
Es posible que algunas de las causas del estrés hayan variado desde que se escribió la Biblia; no obstante, los consejos y promesas que nos ofrece sobre el tema siguen tan vigentes hoy como hace miles de años.
- Dios promete paz a quienes acuden a Él: “La paz os dejo, Mi paz os doy”. (Juan 14:27)
-Neutralizar la ansiedad con la oración: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos”. (Filipenses 4:6,7)
- No apartarse de Dios: Al Señor he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. (Salmo 16:8)
- Confiar en el infalible amor de Dios y en Su providencia: ¿Acaso no se venden dos pajaritos por una moneda? Con todo ni uno de ellos cae a tierra sin el consentimiento de su Padre. Así que, no teman; más valen ustedes que muchos pajaritos.”. (Mateo 10:29,31))
Si Dios es nuestro Dios, Él nos dará paz en medio de las dificultades. Cuando haya una tormenta afuera, Él traerá paz adentro. El mundo puede crear problemas en tiempos de paz, pero Dios puede crear paz en medio de las dificultades. - Thomas Watson
[1] Conéctate Confiar serenamente