Por grande o pequeño que sea

Considerémonos los unos a los otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. (Hebreos 10:24 RVA2015)

La buena noticia es que para dejar huella no hace falta ser una persona de mucha influencia o recursos. Cada cambio favorable que tiene lugar, por grande o pequeño que sea, contribuye a labrar un mundo mejor. Podemos mejorar la vida de las personas que nos rodean con nuestros actos de bondad y consideración, y también manifestando fe en ellas. A continuación, algunas fórmulas prácticas:

- Cultiva la excelencia. Procura pensar como mínimo en un rasgo de cada persona que te parezca digno de elogio y preocúpate de hacérselo saber.

- Asigna funciones importantes a las personas. Procura darles facultades y atribuciones en los aspectos que son su fuerte. Demuéstrales a los demás que confías en ellos, que los necesitas y los valoras.

- Aprecia a las personas por lo que son. Valorar el desempeño de una persona es importante, y a la gente le gusta que le den las gracias y que se le reconozca lo que ha hecho; pero ser estimado por una cualidad particular es mucho más grato que ser aplaudido por las consecuencias de esa cualidad.

- Olvida el pasado. A nadie le gusta que lo etiqueten o lo encasillen. Procura ver cómo son las personas actualmente o cómo pueden llegar a ser el día de mañana, y no permitas que tu concepto de ellas quede desfigurado por experiencias que nada tienen que ver con el presente. 

- Aminora la marcha. Toma tiempo ver a los demás con nuevos ojos. Ve más despacio en tu trato con las personas y dale a Dios la oportunidad de revelarte cómo las ve Él. [1]

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 El principio más profundo del carácter humano es el anhelo de ser apreciado. - William James (1842–1910)

 

[1] Conéctate Cambia el mundo

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