Por la eternidad
Nada… podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor. (Romanos 8:39 NTV)
El amor de Jesús es perfecto. Hay muchas cosas bonitas, hermosas y maravillosas, pero nada tan perfecto como Su amor. Vivimos en un mundo imperfecto, con seres humanos imperfectos y en circunstancias que dejan bastante que desear; pero Su amor nos permite sortear las dificultades de la vida.
Su amor es gratuito. Menos mal que es así, porque todos pecamos y nos equivocamos. Si tuviéramos que merecernos Su amor, ninguno lo alcanzaría.
Su amor es eterno. Nadie puede robárnoslo, nada puede privarnos de él. No se desgasta ni pasa de moda al cabo de unos años. Si bien es tradicional e histórico, es también moderno y actual. Permanece para siempre. Él nos ha amado desde los albores de los tiempos y seguirá haciéndolo por la eternidad. [1]
El amor constante de Dios por nosotros es un hecho objetivo, reafirmado una y otra vez en las Escrituras. Ese amor es cierto, lo creamos o no. Nuestras dudas no lo destruyen, así como nuestra fe no lo crea. Se origina en la naturaleza misma de Dios, que es amor, y fluye hacia nosotros por nuestra unión con Su Hijo amado. - Jerry Bridges (1929–2016)
[1] Conéctate Tachas en el paisaje