Saltar vallas no es fácil
Porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará. (Proverbios 24:16 NVI)
Algunos problemas o dificultades pueden parecer obstáculos, pero te propongo que los veas como vallas. ¿Por qué? Porque los obstáculos son objetos molestos que te demoran o te detienen, mientras que las vallas de una competición están puestas para saltarlas. Te desafían a mejorar tus habilidades y a estirar los músculos.
El objetivo no es quitar la valla del camino, como harías con un obstáculo, sino aprender a saltarla con destreza.
Es posible que a veces te enfades cuando veas que otro problema te obstruye el camino. Lo comprendo, porque saltar vallas no es fácil. Sin embargo, ganas algo con esa experiencia; te vuelves más fuerte, más versátil y más resiliente.
Cuando enfrentes un problema o dificultad, en vez de desanimarte por el tamaño y la altura de la valla y por lo imposible que parece escalarla, quiero que pongas los ojos en Mí y en Mi capacidad de ayudarte a hacer lo que sea. Pídeme que te dé fuerzas, y luego podrás saltar esas vallas con la energía y habilidad que solo Yo puedo darte.
¿Te has preparado ya para saltar las vallas? ¡Vamos, entonces! ¡Tú y Yo juntos! – Jesús [1]
¿Quién tiene mayor combate que el que se esfuerza a vencerse a sí mismo? - Tomás de Kempis
[1] Áncora El poder de la resiliencia