No tendrás temor del espanto repentino … porque el SEÑOR será tu confianza. (Proverbios 3:25-26 RVA-2015)
Ayer el mar estaba en calma. Te prometiste que zarparías y nada te detendría. Tenías el corazón dispuesto y rebosabas valor. Empuñaste el timón y la brisa te brindaba tranquilidad. Y emprendiste la travesía.
Pero hoy... pareciera que no se ha disipado la oscuridad de anoche. La lluvia azota la embarcación. Olas gigantescas se arrollan delante de ti y la bruma te obstruye el campo visual de modo que no ves más allá de la proa. Pero no es necesario ver. Algo te impulsa a seguir adelante, y es lo mismo que ayer te daba paz.
Ese algo es la fe, creer en lo que no se ve. Esa fe te ilusionaba con este reto. Es una fe que te dice que el sol acabará por abrirse paso entre esos negros nubarrones. Saberlo te mantiene el espíritu a flote y te guía. La composición ideal: arriba el cielo, a tus pies el mar y tú en medio. Estás a salvo porque tienes fe. [1]
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Aprendí que el valor no es la ausencia de temor, sino el triunfo sobre el temor. El valiente no es el que no tiene miedo, sino el que vence ese temor. - Nelson Mandela
[1] Áncora Sé valiente