Se necesita valor para ser cariñoso

Cobren ánimo y ármense de valor, todos los que en el Señor esperan. (Salmos 31:24 NVI)

Mientras pensaba últimamente en lo que Dios espera de la humanidad, me acordé de este mensaje. En esencia, ¿por qué nos puso Dios aquí? Los teólogos nos explican que según la Biblia Dios ya constituía una comunidad de tres personas en un solo ser —Padre, Hijo y Espíritu Santo— que tenían un amor perfecto e infinito entro de Ellos y no necesitaban más. Nos crearon para que más seres pudieran ser partícipes de ese amor.

Jesús dijo que lo más importante de nuestra existencia es amar a Dios con todo el corazón, el alma y la mente, y amar al prójimo como a uno mismo. Y la valentía es casi igual de importante, porque a menudo se necesita valor para ser cariñoso, para hacer lo correcto, para proteger a los demás de daños y simplemente para afrontar los avatares de la vida cotidiana.

Dios requirió de un amor infinito, amén de una infinita valentía, para enviar a su Hijo a nuestro resquebrajado mundo, encarnado en un niño pequeñito, a fin de caminar por nuestros caminos polvorientos y compartir nuestras penas y enfermedades. Jesús igualmente requirió de un amor y un coraje infinitos, para soportar el dolor de la vida y el suplicio de la muerte en la cruz a fin de poner a nuestro alcance la vida eterna.

Debemos optar por andar de la mano de la bondad con los demás, aun cuando no sepamos el camino a seguir. Y debemos ser valientes para afrontar lo que se nos presente, con la fe de que nuestro Padre celestial nos guía con Su amor y sabiduría. [1]

Ser profundamente amado por alguien te da fuerza, mientras que amar a alguien profundamente, te da coraje. - Lao Tzu

[1] Conéctate Ten valor y sé amable

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