Ser un pionero en espíritu
Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe. (Hebreos 12:2 NVI)
Tenemos que estar dispuestos a elevar anclas y hacernos a la mar sabiendo que jamás retornaremos a las costas del ayer. Esa es la única manera en que descubriremos las nuevas tierras de oportunidad que el Señor nos ha prometido. Hay ocasiones en la vida de cada uno de nosotros en que tenemos que acceder a desprendernos de lo que nos pide y asir las cosas nuevas que Él nos depara para hoy y para el mañana.
A cada uno de nosotros se nos presentarán a lo largo de la vida oportunidades de probar cosas inéditas. ¡Existen nuevas oportunidades, métodos y vocaciones que jamás descubrirás o develarás si no dejas atrás parte de lo viejo y zarpas en pos de lo nuevo! Para emprender algo nuevo hacen falta horizontes, fe, iniciativa y valor.
Tal vez no te parezca que estás embarcándote en nada nuevo en este momento, pero si tienes horizontes, fe, iniciativa y valor, entonces tienes espíritu de emprendimiento. Aunque últimamente no hayas ejercitado mucho esas cualidades, nunca es tarde para aventurarte por fe y atravesar una nueva puerta de oportunidad que el Señor haya puesto delante de ti.
Accede a ser un pionero en espíritu. Ser pionero significa tener fe para ir más allá de lo que eres en este momento o de donde te encuentras hoy, con miras a llegar a ser y hacer lo que Dios ha dispuesto que seas y hagas. [1]
Impulsados por los susurros silenciosos del Espíritu, sostenidos por una fe sencilla pero constante, esos santos pioneros confiaron en Dios. - Thomas S. Monson
[1] Áncora Aprovechar la ocasión