Si no claudicamos

Yo espero en el SEÑOR; mi alma espera. En su palabra he puesto mi esperanza. Mi alma espera al SEÑOR más que los centinelas a la mañana. (Salmos 130:5-6 RVA-2015)

A veces esas situaciones persisten pese a que uno considera que ha hecho todo lo que estaba a su alcance: ha orado, leído y obedecido la Palabra de Dios, ha invocado Sus promesas y ha procurado confiar en Él. Si después de todo eso uno sigue sin ver una salida, es fácil desmoralizarse.

Si Dios está obrando en tu vida con el fin de cultivar en ti determinada cualidad, puede que el proceso demore un poco. Un trozo de carbón no se convierte en un diamante de la noche a la mañana; lo mismo sucede con nosotros.

Cuando te parezca que has llegado al límite de tus fuerzas, aguanta un poco más. Muchas veces la paciencia es la llave que nos da acceso a las bendiciones de Dios. Hay casos en que tenemos que conformarnos con aguardar a que Él nos responda. Aunque le pidamos que ponga fin enseguida a nuestras dificultades, es posible que Él considere preferible hacerlo más adelante. El cronograma de Dios es impecable. «Bien lo ha hecho todo». Confía en Él.

La fe implica creer, confiar. Quien tiene fe no permite que las circunstancias o las pruebas lo despojen de su paz y de su alegría.

Si no claudicamos, y más bien nos aferramos a Dios pase lo que pase, si nos proponemos firmemente creer en Sus promesas aunque no veamos aún su cumplimiento, podemos confiar en que Dios siempre nos sacará adelante y hará que todo lo que nos suceda sea para nuestro bien. [1]

Cuando estoy preocupado y no puedo dormir Cuento mis bendiciones en lugar de ovejas. Y me quedo dormido Contando mis bendiciones. - Irving Berlin

 

[1] Áncora Bien lo ha hecho todo

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