Liberados para buscar a Dios

Como ciervo que brama por las corrientes de agua, así mi alma clama por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de ti, Dios de la vida; ¿Cuándo vendré a presentarme ante ti, mi Dios? (Salmo 42:1-2 RVC)

Me encanta esta oración, porque expresa la necesidad de Dios en forma visceral, como un venado que busca agua. La sed es una reacción involuntaria, una necesidad que debe satisfacerse.

Me llevó mucho tiempo entender que la necesidad de una relación con Dios está grabada en mi alma. No es algo que tengo que crear, sino algo que tengo que reconocer. Durante años me estresaba pensando en cómo debía ser mi relación con Dios y me esforzaba por definir qué significaba trabar una estrecha relación con Él.

Creo que lo que significa es que cuanto más profundamente conocemos a Dios, más reconocemos Sus caminos, Su verdad y Sus maravillas. Y más lo descubrimos en un bello amanecer, en risas y conversaciones entre personas, en un delicioso bocado de comida, en un abrazo, en hermosa música, en una placentera taza de café, en un intenso pero respetuoso debate, en el ejercicio físico exigente, en un humilde pedido de disculpas, en un problema resuelto, en las buenas y hasta no tan buenas noticias, en los comienzos y finales de la vida.

Mi corazón y el tuyo están liberados para ir en busca de Dios. Su Palabra nos dice que «me buscarán y me hallarán, porque me buscarán con todo su corazón». Su Palabra es veraz y viviente, confiable e infalible. Él simplemente quiere que lo busquemos, que hagamos el, para que pueda dirigir nuestros pasos hacia la mayor plenitud de vida posible. [1]

Creo que llega un momento en el que te das cuenta de que necesitas a Dios en tu vida, la Palabra de Dios y la guía espiritual que solo Él puede darte. - Sylvester Stallone

[1] Conéctate Mi alma tiene sed

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