Siempre está ahí

Siempre está ahí
Sunrise Devotionals

¿Acaso no está Dios en lo alto de los cielos? ¡Observa la totalidad de las estrellas! ¡Cuán altas están! (Job 22:12 RVA-2015)

Llegaba a su fin otra jornada ajetreada y extenuante. La frustración y la fatiga me pesaban. Eran el resultado de una combinación de factores como mis problemas con mi veleidoso ordenador, el cielo gris, la llovizna, los vientos helados. Mi mamá suele decir que «la naturaleza calma los nervios mejor que nada».

Tal vez por mi obstinación subconsciente por descubrir la magia de la naturaleza y levanté la vista hacia el cielo, que estaba absolutamente negro. En una noche tan nublada no esperaba divisar ninguna estrella; pero sorpresivamente vi una estrellita blanca que titilaba. Era la única visible y brillaba con fuerza, como si se alegrara de que finalmente le hubiera prestado atención.

Mientras admiraba aquella estrellita blanca, recordé los primeros versos del Salmo 19: «Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento despliega la destreza de Sus manos. Día tras día no cesan de hablar; noche tras noche lo dan a conocer». Quizás a su manera los cielos cuentan el amor de nuestro Dios, que «nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos»

Era la única luz en aquella monótona oscuridad. «Lo mismo sucede con el amor de Dios», cavilé. Es constante y vibrante, aun cuando parezca estar velado por nuestras dudas y conflictos. Nada puede apagarlo; siempre está ahí, a la espera del momento de atravesar la neblina y arrojar luz sobre nuestra vida. Ahora entiendo por qué la naturaleza calma los nervios: con sus prodigios nos habla en susurros de nuestro más fiel Amante y Su amor eterno. [1]

Tú estabas más dentro de mí que lo más íntimo mío y más alto que lo más supremo mío. - San Agustín de Hipona

[1] Conéctate La estrellita blanca

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