Sigue adelante
Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. (Hebreos 12:1,2)
Cuando el primer corredor cruzó la línea de llegada en la maratón de la Olimpiada de México de 1968, los organizadores y los espectadores pensaron que la carrera había concluido. No obstante, una hora más tarde John Stephen Akhwari, maratonista de Tanzania, entró al estadio. Ensangrentado y vendado a raíz de una caída, el corredor cojeaba dolorosamente.
En el momento en que cruzó la meta, a juzgar por la aclamación de la multitud uno habría pensado que el tanzano había ganado la prueba. Más tarde, cuando le preguntaron por qué no abandonó la competencia, respondió: Es que usted no entiende. Mi país no me envió aquí, a 8.000 kilómetros de distancia, para que empezara la carrera, sino para que la terminara.
Cuando la vida te deje maltrecho y golpeado, sigue adelante. Tu Creador no te envió aquí a empezar la carrera, sino a t
Sigue adelante a cualquier costo. Por muchas magulladuras que tengas, sigue luchando. Por muchas veces que tropieces y caigas, sigue corriendo. Tus heridas, golpes, rasguños y cicatrices son medallas de honor a los ojos del Señor. Son señales de que tuviste la fe, el valor, la determinación y el empeño para seguir adelante, por difícil que fuera. Puede que te cayeras, pero te negaste a abandonar.
Al final de la carrera podrás decir junto con el apóstol Pablo: «Solo aspiro a terminar mi carrera y a culminar la tarea que me encomendó Jesús, el Señor».
Conquistamos, no de forma deslumbrante, sino porque continuamos. - George Matheson
[1] Conéctate Hasta la meta