Tiempo para reflexionar

En prados de tiernos pastos me hace descansar. Junto a aguas tranquilas me conduce. Confortará mi alma. (Salmos 23:2-3A RVA-2015)

El peregrinar de la vida cristiana es un continuo ascenso hasta la cima. Por el camino hay pequeñas mesetas donde se puede hacer una pausa, descansar y relajarse. Hay incluso lugares donde se puede hacer un largo reposo para recuperar fuerzas antes de proseguir. Si bien la escalada puede ser ardua y fatigosa, te ofrezco lugares en los que puedes darte un respiro y gozar de unos momentos de distensión a fin de recobrar energías. En esas ocasiones es importante hacer una pausa y descansar.

Los miradores son lugares preciosos desde los que se divisa el valle. La vista es impresionante. Se contempla el paisaje majestuoso y arrobador de la cordillera, el cielo, los bosques y toda la creación. Te inspirará, te animará y te dará tiempo para reflexionar sobre tu cometido y tus objetivos.

Con todo, las prisas de la vida cotidiana a veces te llevan a pensar que no puedes detenerte para aprovechar las pequeñas mesetas y miradores a fin de descansar y reabastecerte. Es importante recordar que necesitas ratos para distenderte y no solamente disfrutar de la escalada y de la vista, sino además recuperar fuerzas y sosegarte antes de continuar el recorrido.

Los tiempos mudan, las circunstancias varían, el tiempo atmosférico cambia y hasta la situación en la montaña es volátil a medida que se continúa el ascenso. Consulta el manual del montañista y pídeme que te guíe en las circunstancias cambiantes que enfrentas. – Jesús [1]

Dios está presente en estos momentos de descanso y puede darnos en un solo instante exactamente lo que necesitamos. – Santa Teresa Benedicta de la Cruz

[1] Conéctate Regular el ritmo en el ascenso

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