Un giro positivo

Ahora, que el mismo Señor de paz les dé su paz en todo momento y en cada situación. (2 Tesalonicenses 3:16 NTV)

¿Quién no se ha sentido decepcionado alguna vez? Nos decepcionamos porque albergamos ciertas expectativas sobre algo o alguien y estas no se cumplen. Cuando eso pasa nos desanimamos, perdemos la confianza y hasta nos encerramos en nosotros mismos. Eso puede llegar a producirnos desdicha, resentimiento, amargura, rabia y a la larga el deterioro de nuestra salud.

Si bien esas reacciones son normales, hay una mejor manera de hacer frente a las desilusiones. Es más, estas no tienen por qué dejarnos destrozados; al contrario, pueden enseñarnos mucho. He aquí cuatro consejos para lidiar con las decepciones:

- Reconocer que las personas no son perfectas ni iguales a ti; que no todos piensan, ni ven, ni encaran las situaciones como lo harías tú. Debes entender y aceptar que los demás no priorizan necesariamente lo mismo que tú.
- Admitir que en la vida hay todo tipo de situaciones y que algunas te van a agradar y otras no. La vida no tiene que ser perfecta, plenamente feliz ni exitosa para que valga la pena.
- Aprender a ser flexible ante una situación decepcionante. Una rama seca se parte cuando se le aplica un poco de presión. En cambio, la rama que está verde y llena de vida se dobla y no se rompe.
- Procurar ver el lado positivo de cada situación y preguntarte: «¿Qué puedo aprender de esto? ¿Cómo le puedo sacar provecho?»

Si buscas a Dios en cada circunstancia, puedes dar un giro positivo a un desenlace aparentemente desfavorable. [1]

No dejes nunca que una decepción te quite las alegrías de la vida. Al fin y al cabo, el sentido de nuestras vidas no viene determinado por lo que nos sucede, sino por cómo lo afrontamos. - Kevin Gerald

[1] Conéctate Cómo lidiar con las decepciones

Next
Next

La fe nos ayuda