Un Dios amoroso y benévolo
Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; su entendimiento es infinito. (Salmos 147:5 RVA-2015)
Cuando la Biblia anuncia que Dios es todopoderoso y que puede hacer todo, debe entenderse que Dios puede hacer todo lo que sea coherente con Su naturaleza y personalidad.
La omnipotencia de Dios es un factor importante que edifica nuestra fe en Él, por cuanto no es un ser que haga afirmaciones o promesas gratuitas que no tiene la potestad para cumplir. Dios tiene el poder para hacer efectivo lo que ha prometido.
Cuando leemos las promesas que nos ha hecho, podemos depositar nuestra entera confianza en lo que dijo, dada Su condición de Creador todopoderoso y sostenedor del universo y de todo lo que en él hay. Aquel cuyo poder es infinito es nuestro padre, y nosotros Sus hijos. Estamos a salvo entre Sus brazos.
Siendo nosotros pecadores separados de Dios por el pecado, criaturas concebidas por nuestro Creador, nada hay que podamos hacer para merecernos Su amor, Sus bendiciones y la comunión con Él. Así y todo, Él se ha dignado concedernos esas cosas. Ese favor inmerecido se denomina la gracia de Dios.
Él ha elegido libremente concedernos Su favor y Su amor, aunque somos indignos de esos dones, no tenemos derecho a ellos y de ninguna manera podemos ganárnoslos. Él optó por obsequiarnos Su amor, ya que por Su naturaleza y por Su misma esencia es benevolente. La gracia es un don inmerecido de parte de un Dios amoroso y benévolo. [1]
Donde hay oración, donde hay fe y amor a Dios por medio de Jesucristo, Su intervención está asegurada. - Charles Price
[1] Áncora El Dios omnipotente