Adquirir la costumbre
Confía en el SEÑOR de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará tus sendas. (Proverbios 3:5-6 NVI)
Para la mayoría de nosotros, puede ser una tentación o tendencia enfrascarnos en discusiones de problemas o preocuparnos por ellos en vez de ponerlos en manos del Señor. A mí me parece que una de las expresiones más importantes que podríamos añadir a nuestro vocabulario y que deberíamos emplear con frecuencia sería: «¿Qué tal si oramos?»
El secreto para tener una actitud de oración y vivir siempre en oración consiste simplemente en adquirir la costumbre. En realidad no tiene nada de místico ni misterioso; se trata solo de orar constantemente y persistir en ello, de ser fieles en «reconocer al Señor en todos nuestros caminos».
Casi todos nos acordamos de orar antes de dormirnos por la noche, y también cuando nos despertamos o antes de comer. Sin embargo, para que la oración sea un verdadero hábito, es necesario esforzarse por incorporar la oración en todos los aspectos de la vida.
Tenemos que adquirir la costumbre de orar. Y para adquirir cualquier costumbre, hay que esforzarse durante un tiempo. Normalmente tenemos nuestros planes, y puede que sean bastante buenos. Pero ¿qué pasa si el Señor quiere alterarlos? Si no oramos, es posible que no hagamos lo que el Señor quiere.
Debemos aprender a orar por todo. Por esa razón, debemos orar sin cesar. El Señor quiere que lo reconozcamos en todos los aspectos de nuestra vida: «Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas» [1]
Debemos tener fe en que Dios puede reunir en armonía todo lo que hay dentro de nosotros y que a menudo no logramos conciliar. - Anselm Grün
[1] Áncora Perlas sobre la oración