Utilizar el poder divino

Por eso yo, prisionero en el Señor, les exhorto a que anden como es digno del llamamiento con que fueron llamados. (Efesios 4:1 RVA-2015)

Desde hace miles de años, filósofos y teólogos han procurado esclarecer uno de los grandes enigmas de nuestra existencia: ¿Qué otorga sentido a la vida? ¿Cuál es nuestra razón de ser? Todo el mundo anhela alcanzar la felicidad y sentirse realizado; pero ¿cuál es la felicidad verdadera y de dónde emana?

En su Epístola a los efesios, el apóstol Pablo ruega a los cristianos que lleven una vida digna de su vocación1. Prosigue diciendo que para ello es necesario que actúen con humildad, mansedumbre, paciencia, tolerancia y amor, y que se esfuercen por estar en paz con sus semejantes.

Llevar una vida virtuosa y regirse por buenos principios parece una buena idea. Desafortunadamente, dada nuestra naturaleza imperfecta, los seres humanos no podemos alcanzar a pulso ese ideal. Los creyentes, sin embargo, podemos utilizar el poder divino para trascender nuestras limitaciones. «Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino». (Salmo 18:32)

Salomón, considerado el hombre más sabio de la Historia, también descubrió lo inútil y estéril de una existencia centrada en uno mismo y en el mundo. No obstante, dio con una solución. Al término de su búsqueda de la felicidad y el sentido de la vida, concluye: «Ya todo ha sido dicho. Honra a Dios y cumple Sus mandamientos, porque eso es el todo del hombre». (Eclesiastés 12:13)

En la medida en que aprendamos a centrar nuestros pensamientos y nuestros actos en Dios y en el bienestar de los demás, nuestra vida tendrá un norte y un sentido más trascendente.

Ser cristiano es más que una conversión instantánea, es un proceso diario mediante el cual creces para ser cada vez más como Cristo. - Charles Spurgeon

 

[1] Conéctate La razón de ser

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