Aferrate a la alegria
No te jactes del día de mañana, porque no sabes qué dará de sí el día. (Proverbios 27:1)
Puedes hacer planes para el día de mañana, pero también puede que ese mañana nunca llegue. Vive, pues, plenamente el momento. Agradece y disfruta el tiempo de que dispones. El mañana podría referirse no solo al día siguiente, sino a la próxima hora o incluso al próximo minuto. Lo único que tienes garantizado es el presente; no puedes dar por hecho el futuro. Por eso es conveniente procurar sacarle el jugo a cada momento, ya que en realidad lo único que tienes asegurado es el presente.
Mucha gente vive esclava de inquietudes del mañana y del futuro. En cambio tu destino y tu porvenir ya están asegurados. Se te ha concedido la promesa de la vida y el amor eternos, y de la dicha y la paz sin fin. Lo puedes dar por hecho. No tienes que vivir cautivo de los afanes del futuro. Puedes proyectarte de cara al futuro e ir ejecutando lo que has planeado, pero no hace falta que vivas atado a esos planes.
Así pues, eres libre de vivir a plenitud el tiempo del que dispones ahora. Si no lo gozas ahora, en realidad no tendrás otra oportunidad. Podrás abrigar recuerdos de los buenos tiempos o lamentarte de los malos. Podrás recordar con nostalgia lo mucho que disfrutaste de determinado momento, o lamentarte de que no fue así. Sin embargo, el único momento del que puedes disfrutar concretamente es ahora, este mismo instante. ¡Aprovéchalo, pues! ¡Aprovecha el día! ¡Aprovecha la alegría! - Jesús [1]
No te preocupes por el mañana, piensa en hacer el bien hoy. Mi pasado, Señor, lo confío a tu misericordia, mi presente a tu amor, mi futuro a tu providencia. - Padre Pío de Pietrelcina
[1] Áncora Vencedores